Nota introductoria

Durante más de 15 años, me he dedicado a escribir artículos para radio, prensa y televisión, algunos para internet, que es lo que me he interesado más últimamente, pero sin duda, todo eso, aunque ha sido muy valioso, constituye más que nada, una serie de tareas, recopilaciones o descripciones de la vida diaria en función de un medio de comunicación o empresa. Confieso que siempre soñé con escribir algo de manera libre y espontánea, pero no se si era falta de tiempo, o la falta de confianza en mí misma, que no me atrevía a dar ese paso. Entonces lo enterré, al igual que muchos sueños. Cuando descubrí que soy una Princesa, hija de un Rey Maravilloso, Poderoso, Eterno, Sublime y Santo, pero sobre todo lleno de mucho amor, entendí que todo lo puedo en El, porque me fortalece. Y aquí estoy, dando los primeros teclazos, obedeciendo una orden que El me dio desde que lo conocí: escribir. Y sobre qué? en un principio, no lo sabía. Pero de eso les hablaré más adelante. Espero que me acompañen, porque lo que les voy a contar, es inspiración divina, aplicada a la vida cotidiana, a los hombres, a las mujeres, abierto para todos, con secretos que mi Padre Amado me ha revelado a través de Su Santo Espíritu, por la Gracia de Jesús, mi Salvador y Señor. Bienvenidos al blog de La Princesa del Rey. Espero sus comentarios y aportes. Bendiciones.

Sugey, La Princesa del Rey

Cuando confías en quien no debes…

Te ha pasado que a veces admiras demasiado a una persona y luego, sin quererlo, esa persona te decepciona, pero lo peor de todo es que no sabes porqué?

La palabra de Dios dice: Maldito el hombre que en el hombre confía,
y hace de la carne su fortaleza,
y del Señor se aparta su corazón.
Jeremías 17:5
Es una palabra cruda y cierta. A veces, o yo diría, la mayoría de las veces, colocamos nuestra confianza en las personas, creyendo que serán nuestros amigos incondicionales, que nunca nos defraudarán, que siempre estarán con nosotros, para ayudarnos, o que en algún momento a corto o largo plazo en la vida, podremos contar con ellos…De repente, todo se derrumba. Sabes porqué?
Porque como dice la Palabra, “hace de la carne su fortaleza”. Creemos que otro ser humano, imperfecto, como nosotrs es la solución a nuestros problemas económicos, sociales, emocionales, o de cualquier otro tipo.
Te puedo decir que me desilusioné muchas veces. Y me sigue pasando. Porque nuestra carne nos incita a creer en la carne y nos olvidamos que es el Espíritu quien nos debe guiar.
Hoy te digo: deposita tu confianza en Dios, es el único que nunca te va a traicionar. Tal vez demore un poco el cumplimiento de sus promesas, pero si eso ocurre, revisa qué estás haciendo para retrasar esa bendición. Sucede que, a veces, es algo que no nos conviene. Pero definitivamente, he aprendido, cada día, que nuestra confianza es Dios y solo a El debemos entregar el corazón. Nuestra naturaleza caída siempre nos defraudará. Siempre. Sea quien sea esa persona en que confíes. No te digo que no creas en nadie, pero que tu primera confianza esté en Dios, pues así, si esa persona no te falla, estarás tranquila, pero si te falla, también estarás tranquila, aunque dolida, pero con la firme convicción de que, si en la tierra te fallaron, tienes un padre en el cielo que se preocupa de verdad por ti y te ama y respalda como nadie lo hará nunca. Solo en Dios podemos confiar. Bendiciones.ama mi alma

Tu corona de princesa

LA PRINCESA DEL REY

La veo sentada junto a mí. Justo a unos pocos centímetros. Y pienso: “si supiera que ella también es una princesa”.

Pero no una princesa como las de las películas. Sino de esas de verdad, con vestiduras reales, zapatos de oro, corona de diamantes y rubíes finísimos, recubierta de joyas. Esa es la princesa que Dios tiene en su corazón. Solo que ella, no lo sabe. Y se pasa la vida soñando con un príncipe azul que nunca llegará en esta tierra. Porque el verdadero príncipe es Jesús y está en su corazón, aguardando que ella lo deje entrar.

Y hago esta reflexión, porque ella y todas nosotras, tenemos una corona que lucir, que cuidar y que llevar con dignidad. La investidura real así lo exige. Pero nuestros vestidos son manchados y nuestra corona se pone sucia cada vez que nos alejamos de nuestro Rey.

Hoy quiero invitarte a ti…

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Tu corona de princesa

La veo sentada junto a mí. Justo a unos pocos centímetros. Y pienso: “si supiera que ella también es una princesa”.

Pero no una princesa como las de las películas. Sino de esas de verdad, con vestiduras reales, zapatos de oro, corona de diamantes y rubíes finísimos, recubierta de joyas. Esa es la princesa que Dios tiene en su corazón. Solo que ella, no lo sabe. Y se pasa la vida soñando con un príncipe azul que nunca llegará en esta tierra. Porque el verdadero príncipe es Jesús y está en su corazón, aguardando que ella lo deje entrar.

Y hago esta reflexión, porque ella y todas nosotras, tenemos una corona que lucir, que cuidar y que llevar con dignidad. La investidura real así lo exige. Pero nuestros vestidos son manchados y nuestra corona se pone sucia cada vez que nos alejamos de nuestro Rey.

Hoy quiero invitarte a ti, a que tomes tu lugar, tu posición como princesa y sostengas firmemente esa corona en tus manos y dejes que el mismo Rey de Reyes te la coloque. Porque estás llamada a ocupar un lugar de dignidad y dirección, de honra, de honor, para ser luz a otros, para iluminar sus vidas y sus días. Y al igual que Ester, increpada por Mardoqueo, te pregunto a ti:

TU CORONA DE PRINCESA

TU CORONA DE PRINCESA

¿Quién sabe si para esta hora has llegado?

Mis sandalias de oro

Resulta que los vestidos que usualmente llevo, no son los mismos que Dios me ha dado. A esa conclusión llegué después de mucha oración y pedirle revelación a Dios, sobre cómo nos ve el a las mujeres. Sabía que nosotras lo vemos a el como nuestro amado, nuestro Rey y nuestro padre. Pero pensaba que Él, solo nos veía como sus hijas. Resulta que va más allá…nos ve como Sus Princesas. Lo entendí leyendo varios libros donde habla del tema. Pero una vez, Dios le reveló en visión a mi esposo que yo tenía un vestido hermosisimo, color aguamarina, que al moverme yo, danzando en adoración a Dios, salían como estrellas o mariposas de igual color, de entre los pliegues del vestido. Cuando el me dijo eso…waooo…quedé fascinada. Porque, se lo dijo a mi esposo y no a mi. Porque quería confirmarme eso de que yo soy su Princesa. Para que yo no pensara que son emociones mias, entonces se lo mostró a mi esposo. Y empecé a visualizarme con ese hermoso vestido y a orar mucho para no mancharlo. Luego escuché lo mismo, pero en boca de una pastora en un congreso de mujeres cristianas…Pero resulta, que en este luchado año, donde he vivido tormentas y ataques fuertes del enemigo contra mi vida espiritual y matrimonial, en el que yo pensaba que no soy digna de llevar tal vestido, resulta que Dios me dio uno nuevo. Y me lo dio con sandalias nuevas y todo. Me lo mostró en una visión. Me dijo que yo tenía unas sandalias muy gastadas, y las ví. Y que por eso, me daría sandalias nuevas. Y…oh…qué belleza! No existen unas iguales sobre la tierra, de eso estoy segura…saben porqué? porque son de ORO. Y MI REY me las regaló a mi, para andar Sus caminos. Por eso estoy segura que mi vestido nuevo es de finos hilos de seda de oro, así como mis sandalias. No se hacia donde caminaré con estas sandalias de oro, pero lo qu sí se, es que quiero que sea por el sendero estrecho que conduce a mi Señor y a la vida eterna con El. Se que allá me estará esperando mi galardon, al lado de mi Rey. Y sin duda, hay más tesoros que el me dará cuando esté en Su Presencia.

 

Brittany Maynard, Una triste decisión

Brittany Maynard, la joven de 29 años que padecía un cáncer de cerebro terminal y quería llevar a cabo un suicidio asistido falleció el sábado 1 de noviembre de 2014, informaron los medios de comunicación a nivel mundial.

No voy a juzgarla, pues no soy Dios. En medio de su situación, cualquier ser humano podría pensar lo que sea, especialmente, la forma de evitar el dolor que produce una enfermedad terminal. Su vida, comenzando, fue cortada así, de manera programática tras una dura decisión. El miedo a sufrir dolores anunciados por los médicos de manera terrible, fue la principal motivación para decidir morir de manera asistida por un galeno, en su casa, rodeada de sus amigos y seres queridos, escuchando su música preferida y después de hacer realidad una serie de “sueños” de manera acelerada.

Más allá del cuestionado tema de la eutanasia, o suicidio asistido, o el derecho a morir dignamente, creo, que está la responsabilidad de los médicos que la atendieron, pues muchos, sino todos, normalmente creen que es su deber profesional advertir sobre los riesgos y padecimientos de toda enfermedad. Y sin consideración aparente, prácticamente sellan a su paciente con una sentencia de muerte, tras un dictamen profesional. No digo que ellos tengan la culpa, pero sí creo que más allá de llenar una persona de pánico, deberían colocarse en sus zapatos. Todos somos seres humanos, todos tenemos miedo al dolor, a la enfermedad y en cierto grado, a la muerte.

Brittany, era una chica joven, recién casada, hermosa y quizás tenía aún mucho por vivir. Pero un diagnóstico médico determinó que no. Que ya era hora de morir sin remedio y de la forma más espantosa posible. Desde mi otro punto de vista, el de una mujer cristiana, creo, o quiero creer, que a Brittany quizás le llovieron consejos de personas espirituales, que le animaron a creer en un milagro, en que Dios la podría sanar. O quizás, nadie le compartió este mensaje…y me conduelo de ello.

Hoy le escribo a las miles de Brittanys, que toman este “ejemplo” como una posiblidad. Les digo: No lo hagan, no es el camino correcto. Mientras haya vida, hay esperanza, existe un Dios, creas en El o no, y lo he visto con mis propios ojos hacer milagros de sanidad sorprendentes, en casos peores que los de Brittany. Así, que si su suicidio te inspiró, dejame decirte, que en mi opinión, estuvo mal asesorada, que le faltó gente que la animara a seguir adelante. Porque Jesús está vivo y es el dador de la vida. Solo espero que en el proceso de morir dignamente, como ella lo quizo, haya tenido la oportunidad de encontrarlo en esa transición, aunque haya sido lo último que hizo.

La joven decidió el suicidio asistido el 1 de noviembre de 2014, tras enterarse de una enfermedad de cáncer terminal en el cerebro.

La joven decidió el suicidio asistido el 1 de noviembre de 2014, tras enterarse de una enfermedad de cáncer terminal en el cerebro.